Para comprobarlo basta detenerse un instante ante el escaparate de La hune: la mirada triste de Aron, los ojos de sapo de Sartre, el cigarro de Camus, el pecho descubierto de BHL, las greñas de Houellebecque. En Francia el intelectual sigue siendo un objeto de culto, un referente ético y hasta estético, una institución. Mi […]