Las campañas electorales en España nunca han sido aburridas: una masacre islamista, un asesinato etarra, un guantazo al presidente del Gobierno… Somos, por así decirlo, un país intenso, en el que el voto y el drama se dan a menudo la mano. Esta campaña catalana no es la excepción. Incluso agrava la regla con otro ingrediente del folclore español: el esperpento. Esto es lo que ha pasado desde la pegada de carteles.

Martes 5

  • Mariano Rajoy, presidente del Gobierno de España y de la Generalidad de Cataluña, abre en Barcelona la campaña del PP: «¡Quién lo iba decir, se ha aplicado el artículo 155 y todo ha vuelto a la normalidad!». Su partido se pregunta: «¿El cientocincuentayqué?». Y boquea.
  • ERC opta por la cárcel Modelo para su estreno. Marta dolorosa, victimismo sublimado. El ex consejero y libre provisional Carles Mundó se apunta al electoralismo flatulento de su colega Rull: «La comida en prisión es aburrida. Muchas frituras y todas tienen el mismo sabor». El aburrimiento, esa forma de civilización.
  • El INE catalán, ahora presuntamente dependiente del Ministerio de Economía, se niega a entregar a la Policía, es decir al juez, los datos para esclarecer una de las graves preguntas del 1-O: ¿quién y cómo obtuvo ilegalmente los DNI de los catalanes llamados a votar? Otra duda, quizá más grave: ¿Guindos existe?
  • El juez Llarena retira la euroorden contra los golpistas. ¡Jugada maestra!, celebran los cándidos. El prófugo Puigdemont se ríe. Declara que «se puede ser libre en Europa, pero no en el estado español». Y convoca la enésima rueda de prensa y una manifestación.
  • El comercio del padre de Albert Rivera amanece sutilmente decorado con propaganda separatista y lazos amarillos. Nada nuevo bajo el sol nacionalista. La sede de C’s lleva 14 ataques este año. Las del PP y el PSC ni se sabe. Señalamientos, agresiones, amenazas, también consumadas… La violencia política es endémica en Cataluña desde la Transición.

Miércoles 6

  • El 39 aniversario de la Constitución pasa con pena y sin gloria. Cuando le preguntan si ha llegado la hora de reformarla, Rajoy exhibe su máxima potencia pedagógica: «No digo yo que no». Ana Pastor apela al catalanismo de Cambó, esa ilusión. Y la presencia de Pablo Iglesias en el Congreso es un recordatorio de que Podemos va mal y de que España puede ir peor.
  • Las juventudes de la CUP difunden un vídeo de dos encapuchados con un ejemplar de la Constitución en la mano: arrancan la página del 155, encienden un mechero y flash. Valientes: eso lo hace hasta Empar Moliner, y a cara descubierta, en TV3.
  • Los ex-consejeros-ex-presos siguen de ronda mediática. Su relato oscila entre Expreso de medianoche y ¡Viven!, la historia de los supervivientes de un accidente aéreo en los Andes, que se comieron a sus amigos muertos: «Las hamburguesas estaban tan quemadas que se me rompió el tenedor». «La desintoxicación del móvil es tan bestia, que ahora pasas mucho rato sin mirarlo; hoy todavía ni he mirado los diarios». Algo bueno tenía que tener la cárcel.
  • La Vanguardia publica una interesante crónica sobre un mitin de ERC. Explica que la intervención del diputado Tardà fue «la más política». Al parecer, afirmó: «A los independentistas nos harán orinar sangre».
  • El primer debate se celebra en TVE 24 horas con traducción simultánea. El efecto es ultratumba, incluso off-shore. Por ERC no comparece Marta Rovira, pulverizada a pesar de Évole. Y Miquel Iceta exhibe su vicio masoquista. Turull lo derriba: «Mientras tú bailabas, a algunos nos esposaban».

 

Jueves 7

  • Puigdemont se monta una Diada en Bruselas. Esta vez la guerra civil que celebra es la europea. La que libramos dos veces el siglo pasado. Contra la que advirtió el anciano Mitterrand. De un lado, el nacionalismo xenófobo; del otro, la democracia y la libertad.
  • Privada de la excursión a Bruselas por orden judicial, la ex-consejera-ex-presa Bassa sale a dar un paseo por el Mongrí «per respirar llibertat». Las consecuencias son devastadoras: «Me caí, me rompí la nariz. Cinco puntos en la cara. Dicen que cuando estás vulnerable, pasa». España no sólo te roba; también te desfigura.
  • El candidato de En-Comú Podem, Xavier Domènech, se revela como la pitonisa de la campaña: «La polarización ha hecho brotar los fenómenos de extrema derecha. No verlo es no ver la realidad de lo que ha ocurrido». Ni lo que está a punto de ocurrir.

Viernes 8

  • Rodrigo Lanza —cinco años preso por dejar tetrapléjico a un guardia urbano, icono de la izquierda podémica—, ataca al catalán Víctor Laínez por llevar unos tirantes con la bandera de España. Golpea su cabeza con una barra de metal y luego lo remata a patadas. Laínez agoniza.
  • El lehendakari Iñigo Urkullu reclama solemnemente a la UE que elabore una «Directiva de claridad» que ofrezca a «las naciones sin Estado, como Cataluña y Euskadi, un cauce legal para poder consultar a la ciudadanía con garantías». Su propuesta anticipa la trampa canadiense que prepara el nacionalpopulismo a partir del 22-D.

Sábado 9

  • La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, acude a Sálvame Deluxe. Es prácticamente su única intervención en campaña, pero qué share. Al parecer, una vez —solo una, eh— tuvo un romance con una mujer. Estudiante de Erasmus, italiana: «Fue una relación larga y muy importante». Lo ve hasta Rosa Montero: «Esto parece oportunismo».

Domingo 10

  • Carme Forcadell, liberada por el juez Llarena a cambio de abandonar la política, acatar el 155 y respetar la legalidad, entra en campaña contra el 155 y por la vía unilateral. Acude a un mitin de ERC. Aplaude el anuncio de Marta Rovira: «Construiremos un país más libre sin pedir permiso a nadie». Y desborda a Cela: «Persistiremos, porque persistir es ganar».
  • La popular Andrea Levy visita un pesebre viviente en San Fost de Campcentelles. Su paseo se convierte en un vía crucis de ida y vuelta. Sólo falta que la acosen el niño y los pastores.

 

Lunes 11

  • Los periódicos se entretienen con el moleskine de Josep Maria Jove, el rganizador del 1-O. Se confirma que los golpistas formaban una trama mal avenida pero bien organizada, requisito clave para el procesamiento por rebelión. Parece que Llarena espabila: amplía la investigación a Rovira y Anna Gabriel.
  • A las puertas del museo de Lérida, el delegado de Cultura de la Generalidad amenaza con negar asistencia sanitaria a «los de Aragón» en represalia por el traslado de las obras de Sijena. En un juicio por xenofobia, no cabrían más preguntas, señoría.
  • El PSC de Gerona vota a favor de cambiar el nombre de la Plaza de la Constitución por su antónimo, Plaza del 1 de Octubre. Y luego lo llaman equidistante.
  • El candidato de la CUP, Carles Riera, explica la presencia en su lista de Carles Sastre, el asesino convicto del empresario Bultó: «Refleja la pluralidad de la CUP, donde conviven personas de pacifismo de estricta condición ghandiana junto a otras que legitiman la lucha armada de los pueblos». ¿La Ley de Partidos sigue en vigor?

 

Martes 12

  • Víctor Laínez muere. La Vanguardia lleva la noticia en la página 33, sección Vivir.
  • El juez del referéndum de 1-O, Josep Maria Sunyer, es ingresado grave en el Hospital Clinic de Barcelona. No, Elvis no vive, pero a veces lo parece.
  • La casa de la fiscal-jefe de Barcelona, Ana Magaldi, sufre el segundo asalto en 15 días. Cristales rotos. Sistema de seguridad inutilizado. Típica intimidación totalitaria.
  • ERC presenta sus 50 medidas republicanas de Gobierno. Incluyen la revocación del 155, la reapertura de las embajadas y la restitución de Trapero. Forcadell proclama: «O gana el 155 o gana la libertad». Y eso que ella ganó la libertad porque acató el 155. No, el juez Llarena todavía dormita.
  • Manuel Valls ilumina el paisaje: «No hay exilio en una democracia». Y la relación entre Cataluña y el resto de España «no puede reconstruirse con la idea de un referéndum pactado que transmita a los catalanes que la independencia es posible». Hoy participa en un mitin de C’s junto con Vargas Llosa. Así es la nueva política, abierta y basada en la verdad.

 

Miércoles 13

  • La primera víctima del proceso es sometida a una segunda victimización. «Laínez era un facha», dicen los que consideran que la ideología, propia y ajena, justifica el crimen. Y el viejo centro-derecha, ya ni centro ni derecha, calla, asustado. En el lodazal, Puigdemont e Iglesias dicen que las víctimas son ellos. Y elevan a un tonto de selfie a la categoría maligna de un Milans del Bosch.
  • Miquel Iceta reclama el indulto para los responsables del 1-O. Su propuesta destroza la presunción de inocencia: la de los acusados y la suya propia. Si el origen político del delito es motivo de gracia, ¿qué hacemos con los asesinatos de ETA? ¿Y con el de Laínez?
  • Margarita Robles aclara que la propuesta de Iceta «es en campaña electoral en Cataluña y no hay que verla de otra manera». Qué respeto a las campañas. Y qué respeto a Cataluña. Hay que ver.
  • La Junta Electoral abre expediente a Catalunya Radio por la impúdica parcialidad de Mònica Terribas. La activista responde con La tirade des Non Merci de Cyrano de Bergerac. Y Òmnium Cultural otorga a su cadena y a TV3 el Premio Muriel Casals. Ya lo dijo Rajoy: «No tiene sentido intervenir los medios públicos catalanes por tres meses y, además, la libertad de expresión es un derecho fundamental».
  • Los Mossos irrumpen en la sede de la consejería de Medio Ambiente y retiran los lazos amarillos de un árbol de Navidad. Ánimo, muchachos: resto de consejerías, ayuntamientos, polideportivos, centros sociales…
  • La Vanguardia publica un perfil de Inés Arrimadas titulado «Manzanilla reformista».

 

Jueves 14

  • El Ministerio del Interior monta un operativo para reforzar la frontera con Francia. Teme que Puigdemont pueda aparecerse ante su pueblo el último día de campaña, como El Ser Deslumbrante a Tarat Rubéola en Rebelión en Catanya de Juan Abreu: «El Ser portaba una espada de luz y vestía una túnica compuesta por millares de Sifridos Pilosos miniaturizados y volumétricos que cual diminutos insectos agitaban frenéticamente manos, piernas y estandartes».
  • ElNacional.cat publica una Carta de amor de Oriol Junqueras desde Estremera. Es algo así como el De Profundis de Oscar Wilde, sustituyendo a Lord Alfred Douglas por Neus Bramona y el delito de sodomía por el de rebelión.

Viernes 15

  • El día amanece lluvioso y con encuestas. Ninguna despeja el horizonte. Destaca el uso generoso del sintagma «bloque constitucional». Nunca un bloque fue más disperso. Ni un bloqueo más probable.
  • El Gobierno liquida Diplocat, la agencia para la internacionalización del proceso. Será que la considera superflua. Bruselas, cuartel general separatista. Moscú, retaguardia… Más internacionalizados y acabamos en Marte.
  • El portavoz del Gobierno desautoriza a la Generalidad sobre el recurso contra el traslado de las obras de Sijena. Es una autodesautorización.
  • La Fiscalía abre una investigación por calumnias a la mujer que denunció tocamientos de un policía durante el 1-O. El separatismo, esa fantasía de toda índole.
  • Rajoy rompe su silencio sobre el asesinato de Laínez: «Sería bueno que muchos hicieran un esfuerzo para intentar que hubiera más moderación, porque hay algunos sectores de nuestro país que no ayudan nada». ¿Muchos? ¿Algunos? ¿Quiénes? ¿Cuáles?

Y todavía quedan cuatro días de campaña. Y sobre todo un día de reflexión.

 

Artículo publicado en El Mundo el 16 de diciembre de 2017.