Comentarios al comunicado de ETA publicado hoy en Gara.

1. «El reto es construir un proyecto popular entre todos y para todos». 

¿También con los fantasmas de los 858 asesinados y las huellas de los miles de exiliados?

2. «Los conflictos entre comunidades o los comportamientos basados en la xenofobia no tienen lugar aquí. Es un motivo de orgullo, más aún viendo cómo en nuestro entorno se extienden los vientos racistas».

En efecto, ni en el País Vasco ni en el conjunto de España ha habido un conflicto entre comunidades. Lo que ha habido es el empecinado intento de exterminio ejercido por una organización terrorista contra una comunidad democrática reconciliada con su pasado y consigo misma. Ese intento de exterminio se ha basado en la xenofobia. ETA es sinónimo de xenofobia asesina. Su proyecto nacionalista identitario anticipa, de la forma más atroz, los vientos racistas que hoy se extienden en Europa.

3. «Ciudadano vasco es todo aquel que vive y trabaja en Euskal Herria».

Lo mismo decía el burgués Jordi Pujol de los ciudadanos catalanes mientras aplicaba un proyecto de segregación y los estafaba económicamente. A ellos y al conjunto de los españoles. 

 

4. Hay que construir el proyecto independentista «entre muchos, entre diferentes».

¿Diferentes? ¿Como Gregorio Ordóñez, Fernando Múgica o Miguel Ángel Blanco? ¿Como María San Gil, Fernando Savater o Gorka Maneiro? El proyecto independentista es incompatible con el pluralismo social y político.

5. «El trato deplorable que los estados europeos dan a miles y miles de refugiados que huyen de la miseria absoluta y las salvajes guerras provocadas por los poderosos del mundo nos muestra claramente qué es lo que no queremos ser. No hemos sentido más que vergüenza y rabia. Hemos visto el verdadero rostro de los mandatarios que hablan sin parar de derechos humanos. Es el colmo de la hipocresía».

ETA, una siniestra fábrica de extranjería, hablando de refugiados. ETA, una organización terrorista, hablando de derechos humanos. El colmo de la hipocresía, sí. 

6. «No, los independentistas de izquierdas no nos equivocamos cuando nos levantamos contra el franquismo, ni nos equivocamos cuando dijimos un no rotundo e hicimos frente a la posterior reforma tramposa. Habremos cometido errores, en ocasiones graves e injustos si hay que decirlo así, pero en esas dos cosas no».

El “levantamiento” de ETA contra el franquismo no aceleró ni un día el fin de la dictadura. Por el contrario, ha rebajado atrozmente durante muchos años la calidad de la democracia en el País Vasco y en el resto de España. ç

Y no, esto de los “errores” no hay que decirlo así, sino así: “Perdón por asesinar, herir y aterrorizar a cientos de ciudadanos inocentes de un país que, gracias a la Transición y a la Constitución de 1978, se convirtió en una democracia moderna y europea. Colaboraremos con la justicia, entregaremos las armas y nos disolveremos definitivamente.”

7. «¿Qué más quisiéramos que el candado de 1978 se rompiera y se aceptara y materializara el derecho de autodeterminación de Euskal Herria?»

Y luego no quieren que se vincule a Podemos con ETA.

8. «La situación perversamente revuelta y la irresponsabilidad existente han abierto las puertas a todos los tipos de integrismos –ya sea lo que está ocurriendo en Europa con los refugiados, ya sea lo que pasa en Siria, en Irak, en Kurdistán… y lo que por último mata sin compasión a ciudadanos en Bruselas–. Los revolucionarios no podemos aceptar matanzas así que tienen como objetivo a simples ciudadanos».

“Simples ciudadanos”, dicen. ¿Y qué eran las víctimas de sus matanzas? Lean Vidas Rotas. Historia de los hombres, mujeres y niños víctimas de ETA, de Rogelio Alonso, Florencio Domínguez y Marcos García Rey (Espasa, 2010). Ah, sus víctimas eran españoles. Simplemente españoles.