Manifiesto leído en el acto de Libres e Iguales “Por la responsabilidad civil”, Ateneo de Madrid, 22 de septiembre de 2015

 
A los votantes de Cataluña
Por la responsabilidad civil

Si el 27 de septiembre el
secesionismo catalán gana las
elecciones, usted, votante en
Cataluña, no podrá decir:
yo no sabía.


Yo no sabía que las urnas habían
respaldado la liquidación de los
derechos de ciudadanía del
conjunto de los españoles.

Yo no sabía que la intención de los
vencedores era convertir
a mi vecino, por decreto,
en un extranjero.

Yo no sabía que la Unión Europea se
negaría a aceptar entre sus
miembros a un territorio surgido de
una secesión unilateral.

Yo no sabía que la separación de
España supondría la ruina
económica para una generación de
catalanes.

Yo no sabía que una declaración
ilegal de independencia podía
comportar la suspensión de la
autonomía.

Durante demasiado tiempo la crítica
pública al proyecto secesionista se
ha limitado a la conducta de algunos
partidos políticos y, singularmente,
a la del gobierno de la Generalidad,
con su presidente a la cabeza.

Como si su conducta desleal e
irresponsable fuera la única causa
de la crisis.

Ese razonamiento esconde una
consideración disminuida del
ciudadano, propia de un
pensamiento totalitario.

En un Estado democrático los
responsables de las decisiones
políticas son los ciudadanos.

Ellos son los que eligen y disponen.

Absolverlos de su responsabilidad;
justificar su actitud como resultado
de la ignorancia o la manipulación;
o rendirse a sus errores porque
están dictados por sentimientos
supuestamente positivos.
Todo eso degrada al ciudadano a la
condición de súbdito y reforma
furtivamente la primera decisión
constitucional.

En Cataluña, una parte de los
ciudadanos ha seguido las
consignas narcisistas y
antidemocráticas del secesionismo.
Su irresponsabilidad es una
amenaza a la libertad, a la igualdad,
al bienestar y a la seguridad de
todos los españoles.

Estos ciudadanos deben saber a lo
que se enfrentan y cuáles van a ser
las consecuencias inexorables.

Y también deben saberlo esa
mayoría de ciudadanos que
contemplan cada etapa del proceso
insurreccional con un estupor
paralizado o con una indiferencia
cívica constatable.

El apoyo a la independencia es
minoritario en Cataluña.
Sería inconcebible que, no siendo
mayoría los independentistas
por activa, lo acabaran siendo
por pasiva.

De ahí la necesidad de que el
rechazo social a la independencia se
traduzca en un nítido rechazo
electoral.

No hay punto medio entre la
democracia y el totalitarismo.
Y, en consecuencia, no hay
abstención éticamente justificable.
Cuando el Estado de derecho se
enfrenta a una agresión ideada y
ejecutada desde las instituciones, la
abstención de los ciudadanos
supone la sumisión a la ilegalidad,
cuando no su apoyo implícito.
El yo no sabía del abstencionista
es la peor versión de la
irresponsabilidad.

Libres e Iguales pide a los
ciudadanos de Cataluña que no
voten como lo que no son: paisanos
de una comarca ficticia que deciden
frívola y mágicamente sobre
cualquier asunto.

Y que, por el contrario, voten como
lo que sí son: ciudadanos de una
comunidad con influencia decisiva
en un Estado de derecho real.

Los responsables finales de la
involución que sufre Cataluña son
los votantes.
A ellos les toca frenarla.

Esta noche, a cinco días de la
elección, Libres e Iguales pide a los
catalanes que voten como
ciudadanos que saben y contestan.

En Madrid, a 22 de septiembre de 2015